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En las puertas granadinas

De un importante valor estético ,no solo son las protagonistas de elegantes

y señoriales fachadas. Se trata de verdaderas joyas, que dan fe

de la historia arquitectónica de la ciudad más antigua del país


Texto: Geiner Enrique Bonilla

Es suficiente dar un paseo por la calurosa Granada para sentir que se recorre un verdadero museo al aire libre, que muestra su colorida colección de caserones coloniales.

Y aunque se trata de verdaderas joyas arquitectónicas de gran valor histórico, las casas que hoy podemos apreciar en la ciudad no se remontan a la época de la colonia; sino que datan de 1860, cuando se inicia la reconstrucción de Granada, luego del incendio provocado por William Walker, que destruyó todo vestigio de la ocupación española.

Así lo ha hecho saber el arquitecto e historiador granadino Fernando López, quien sostiene que fueron aproximadamente 16 casas las quedaron en pie después de que las llamas devoraron la ciudad.

“Debemos estar claros que lo que hoy vemos en Granada es una reconstrucción después del incendio; pero que los granadinos tuvieron la sensibilidad de reproducir su arquitectura original por obvias razones; porque la arquitectura colonial española, por su altura y los materiales que empleaba, era una construcción que se prestaba contra el calor, se prestaba para crear ambientes frescos”, asegura.

Además de la arquitectura colonial, en Granada se pueden encontrar casas con estilo neoclásico, que se empezó a utilizar principalmente en las fachadas cerca del año 1880. También es posible encontrar estilos arquitectónicos Art Nouveau y Art Deco; aunque el colonial y el neoclásico son los predominantes.

Pero son sin duda sus puertas, robustas, amplias y con finos detalles decorativos; las que se roban todo el protagonismo de estas casas, que se resisten con elegancia al paso del tiempo y a la modernidad.

Características Específicas

Hay ciertas particularidades que definen una puerta meramente granadina. El historiador Fernando López detalla en primer lugar la altura: Son puertas de poco más de tres metros, de dos hojas, armadas con cuartones de madera preciosa, que puede ser cedro o caoba, y con molduras adosadas que le aportan cierta gracia.

Algunas tienen dinteles que las coronan con un arco de medio punto o con un arco escarzado con aplicaciones de madera calada, que dan la impresión de que la puerta es curva en su parte más alta. Sin embargo deben ser siempre rectangulares.

Otro detalle característico son los postigos, que además de ser decorativos, cumplían una doble función: de ventilación e iluminación; ya que estas casas eran altas y oscuras.

“Vos te vas a encontrar las puertas grandes, que por lo general se mantenían cerradas y que tienen dos especies de ventanitas que se abaten y que además están protegidas con hierro forjado”, sostiene López.

Las puertas también pueden dar fe del nivel social que tenía el propietario de la casa. Se pueden encontrar piezas espectaculares con muchos elementos ornamentales y otras tantas sin mayores decoraciones, que podrían ser una muestra de una casa de la periferia de la época. El mejor ejemplo de ello es sin duda la casa El Recodo, una de las más antiguas de la ciudad, que tiene una puerta no tan alta, muy sencilla, de un solo tablón.

PROTEGIDAS POR LA LEY

Al haber sido declarada como patrimonio histórico y cultural de la nación, Granada cuenta con una ordenanza municipal, publicada en La Gaceta en septiembre del 2003, que tiene como fin la protección del patrimonio arqueológico, histórico y artístico de la ciudad.

Dicha legislación ordena la conservación y revitalización del centro histórico, que incluye los inmuebles y conjuntos urbanos de interés, garantizando la preservación de los sistemas constructivos tradicionales.

Especifica además las normas para la rehabilitación de dichas propiedades, en las que se debe evitar al máximo la alteración de su diseño arquitectónico original. En el artículo específico de puertas y ventanas, ordena que las dimensiones de vanos deben estar determinados por las proporciones de acuerdo a la tipología del entorno.

Además indica que tanto puertas y ventanas deben tener forma rectangular, prevaleciendo en sus dimensiones la verticalidad. El celaje será de tipo cerramiento en la parte superior de los vanos y la carpintería de la misma debe ser de madera, preferiblemente tradicionales de la zona.

Está prohibida la utilización de persianas o paño sólido de metal y vidrio u otro material como cerramientos de portones, puertas y ventanas que sean visibles desde el exterior o la vía pública.

No se permite la transformación de un vano de puerta en ventana o viceversa; y tampoco se permite que éstos sean utilizados como vitrinas o carteleras. En cuanto a los celajes, debe procurarse la conservación de los originales, sean estos de hierro o madera.

Al caminar por la ciudad encontramos algunas puertas tan bien preservadas que parecen haber burlado los embates del tiempo, el sol y la lluvia. Otras en cambio apenas pueden sostenerse en los vanos de construcciones tan deterioradas, pero conservando el encanto de sus mejores años, que ahora solo existen en la historia.

Las autoridades recomiendan que cuando una puerta se dañe, se restaure en lugar de cambiarla. El arquitecto Fernando López ha estado a cargo de la restauración de algunas piezas y según él lo que debe hacerse son empates del mismo tipo de madera, aplicarles un producto que las proteja del comején y las polillas y darles un tratamiento de tintes o barnices que las protejan de la intemperie.

Aunque se encuentran algunas puertas de colores vibrantes, señala que lo correcto es que se conserve el color natural de la madera.

En cuanto a los herrajes y picaportes, que generalmente son metálicos, deben mantenerse los originales, aunque a la puerta se le cambien algunas partes. Se recomienda espichar la zona donde van atornillados para que el movimiento no dañe la madera de la puerta.

La preservación y correcto proceso de restauración de sus puertas le garantizaría a una de las ciudades más bellas de Nicaragua seguir presumiendo su encanto en cada una de sus calles.

La típica esquina granadina

Aunque León es otra de las ciudades con una rica herencia colonial, su arquitectura tiene una marcada diferencia con relación a Granada. Las puertas leonesas terminan en esquina formando un ángulo de 90 grados, con una columna labrada en el centro hacia donde se abaten las dos hojas de la puerta.

La arquitectura granadina, por su parte, apuesta por esquinas recortadas o en chaflán. En las casas de alto rango destaca una puerta con arco rebajado y franqueada con dos columnas y con un entablamento, que tiene la función de entrada principal.

Fernando López

Arquitecto e historiador granadino.

Ha estado a cargo de la rehabilitación de muchas puertas con gran valor histórico en la ciudad de Granada

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